jueves, 29 de diciembre de 2011

Ley, Orden y Bragas

Hace relativamente poco, entes de origen desconocido posiblemente no humano - esto es: inhumano - entraron en mi hogar por la fuerza encontrándome yo afortunadamente ausente. No sé si probaron mis gachas y se acostaron en mi cama (... Ay), pero desde luego tuvieron el detalle de redistribuir mi ropa interior, y alguna que otra prenda exterior, por MI suelo. Abrieron MIS cajones, sobaron MIS puertas... Y alegremente violaron mi intimidad, mi orgullo y mi ilusión sin miramiento alguno. Ya que pasaban por allí, de paso se llevaron varios objetos fácilmente vendibles en estas fiestas tan entrañables, entre los que por cierto y para rematar el temita se encontraba uno que ni siquiera era mío... He llegado a pensar que el objetivo inicial de la incursión pudo haber sido la sustracción de estos enseres, y no hacer un collage con mis bragas sobre el parquet picado, pero se esforzaron tanto en conseguir la armonía perfecta de colores y formas que me cuesta creerlo.

Pero bueno, al fin y al cabo estos seres inhumanos sólo estaban haciendo su trabajo: aprovecharse del esfuerzo y patrimonio ajenos y de paso tocar los cojones en el proceso. E hicieron su trabajo muy bien. Así que, a parte de agradecerles el incremento exponencial de mis niveles de alerta y agudeza auditiva en la última semana (porque ahora me trago la lengua hasta cuando tose la vecina del bajo), no tengo nada más que decirles... Sus madres estarán muy orgullosas de su eficacia, supongo.

Los que me han dejado con la mandíbula colgando en el vacío son los miembros y miembras de las Fuerzas de Seguridad del Estado Español.
Elaboro:

DIA 1, HORA 0:00- Llamo al 091 y expongo mi caso... Si, parece que alguien ha entrado en la vivienda... No, no sé si sigue dentro porque estoy mirando fijamente un boquete del tamaño de mi puño donde debería haber una cerradura, y la puerta está cerrada... Si, ahora mismo estoy sola... Si, le agradecería que pasaran unos agentes... Perdone??...  Pues si, viene alguien para acá, pero creo que se ha olvidado la katana y la recortada en casa, así que preferiría aceptar esa oferta de dos agentes. Armados, si puede ser... Perdone???... Pues he empujado un poco y no se abre, pero ahora que me ha preguntado usted si hay alguien dentro casi que me voy a bajar a la calle y ya empujamos luego más fuerte entre los tres... Si, espero... Muchas gracias señorita.

DIA 1, HORA 0:20- Llegan los agentes. Una ella y un él de gallardo aspecto. Entre los dos no sumarían ni la edad de Hilario Pino. Ella de coleta tensa y uñas francesas, fuerte de cintura pero no en exceso, smartphone rosa palo en mano, con su politono de Camela y el "Güasap" echando humo. Él de porte más bien escuálido, flequillo tenso (y hacia arriba, sobre todo hacia arriba) y patillas a ras de oreja, meneando la porra con inquietud mal disimulada a medida que pasaban los minutos y el cerrajero no aparecía. Porque claro, al paso que íbamos y con las conversaciones que estaba teniendo la Ella con su smartphone, se iban a perder lo mejor, ver cantar a las nenas el premio gordo... Y sólo porque una señora histérica y bastante malhablada era de dedo fácil y había marcado el 091... En mala hora.
Finalmente acabaron largándose unas 3 horas antes de que llegase el cerrajero, que tardó concretamente 4 horas y media de nada en aparecer, en el momento exacto en que llegó la caballería privada para aguantarme hiperventilando y soltando improperios que harían enrojecer al Sargento Hartman.
De Los Amantes de Teruel me quedo don dos perlas:
- ¿Tiene idea de quién ha podido ser?... Pues no sé, deje que consulte mi lista de contactos, sección "cacos y otras mafias".
- ¿Ha preguntado ya a sus vecinos si alguien ha oído algo?... ¡Ay va! No... Es que pensé que, como es su trabajo, igual referían hacerlo ustedes, y yo si eso hago el mío y me quedo aquí mordiéndome las uñas con cara de víctima de robo con fuerza en las cosas.

DIA 1, HORA 5:30 aprox.- Tras una espera algo tensa se produjo la apertura de puertas. Yo a esas alturas ya había calculado que mi intestino delgado mide unos 492 centímetros, porque me dolían todos y cada uno de ellos de agonía viva. Una vez oteado el panorama y derramadas las lágrimas adecuadas con la entereza y saber estar que nos caracterizan a mí y a mis mucosidades (agradecimientos desde aquí one more time a la caballería personal, porque vaya tela...), marqué de nuevo el 091. En unos 15 minutos llegaron otros dos elementos, también con aspecto prepúber y, en esta ocasión, ambos XY. Me preguntaron qué se habían llevado, el tiempo que estuve fuera, etc... Me preguntaron también si tenía idea de quién había podido ser y que si había ido preguntado de puerta en puerta si alguien había oído algo. Lo que confirmó mis sospechas: el estado está ahorrando costes a través de los cursos de formación de sus agentes.
Finalmente el más vivaz y observador me preguntó, tras darse un paseíllo ligero alrededor de mi salón, si una pequeña muesca en el interior de la ventana "ya estaba de antes"... Pues creo que sí, Colombo... Pero sabes que entraron por la puerta, ¿no?... Quiero decir... En fin... Se sobreentiende que también salieron por ahí... No sé... Es que si yo soy un malote y he entrado por la puerta no me dedicaría a ir raspando ventanas por si me pierdo... Vamos, digo yo.
Total, que estos levantan atestado, me dicen que me pase a hacer la denuncia por la comisaría, que puedo recogerlo todo y que me vaya bonito. Gurbay. Pues muy bien. A gusto os habréis quedado...

DIA 1, HORA 10:00 aprox.- Esta es corta. Paso por la comisaría… Que vengo a hacer una denuncia por robo en domicilio… ¿Utilizaron LA fuerza?... No, les dejé entrar y les dije que se llevasen lo que quisieran mientras les preparaba un cafelito… Ah, pues ahora mismo tenemos mucho lío, vuelva usted sobre la media noche… Talkin’ to me???... Bueno, o se puede quedar y esperar entre 4 y 6 horas… O sea, hasta media noche… Sip... Adiós.

DIA 2, MEDIA TARDE… O por ahí- Paso por la comisaría again. La repetición de la escena fue tan exacta que creí que era un fallo en Matrix.

DIA 5, 11:00 HORAS: ¡Hola! somos de la científica, que venimos a hacer una inspección ocular… Hombre, ¡son ustedes Grissom y Catherine! Pasen, pasen. Pero lo he recogido todo, tal y como me indicaron sus compañeros. De hecho las bragas han desaparecido, porque las intenté lavar con aguarrás y empezó a salir como un humillo y…Ah, pero, ¿nadie le dijo que veníamos y que no tenía que tocar nada?... Pues no. Pero ustedes son conscientes de que han pasado cinco días, ¿no?... Vaya por Dios. Entonces no podemos hacer nada. ¿No hay nada que hayan tocado ellos que no haya tocado usted?... Y yo que sé, no sé lo que tocaron. Yo no estaba aquí.  Pero oigan, ¿Cómo no iba a tocar nada en cinco días? ¿Querían que pasara la Navidad colgada del alféizar??... Ya, bueno, pues entonces nada. Firme aquí como que está conforme con la inspección ocular… Pero… Aquí, en la línea de puntos. No se olvide de decir en comisaría que hemos venido, ¿eh? Hale, a seguir bien… Pero…

Finalmente la denuncia fue tramitada telefónicamente, ante la imposibilidad de hacerlo online porque estos tienen la aplicación jodida, con un par. Y posteriormente ratificada el quinto día por la tarde en comisaría tras una moderada espera de hora y media. Exultante salí de allí, porque me dijeron que serían unas 3 horas.

FIN

Postdata: Me cago en el Espíritu de la Navidad y en la puta calavera de los pequeños y grandes delincuentes.

6 comentarios:

  1. JAJAJAJAA! ENORME !!!! sin reirme de tu desgracia , eh como son "los hombres de Paco "......jajaja

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  2. verdad todo punto por punto. Acongojada me quedé, "jóven" padawan.

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  3. espeluznante y genial tia, el relato digo. jajajaja. por cierto,. soy anonima motera.

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  4. Hola tía dura!! Pues sí, los pelos de punta me dejan estas cosas. Menos mal que al menos los ladrones sí que saben lo que hacen, los jodíos... Cagoentó...

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  5. Tranquila, que ahora mismo pongo en marcha un auto de fe y encontramos el culpable o a alguien que confiese haber perpetrado el hurto en su domicilio. Usted, entre tanto, rece.

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  6. Rezo, ilustrísima. Rezo cómo usted me enseñó en mi ya lejana juventud...

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