jueves, 19 de enero de 2012

Sherlock Holmes: Juego de Sombras... Kaboom!

Entretenida. Aunque en mi opinión la primera entrega estaba mejor llevada.
Es cierto que en esta hay más dinero, más explosiones y más huidas desesperadas en slow motion. Más deleite en el exceso en general. Guy Ritchie se copia a si mismo, pero como lo hace tan bien y se gasta suficiente pasta, casi so se nota... O al menos, no se le da tanta importancia.
Robert Downey Jr repite papel y sobreactúa lo justo, como de costumbre. Jude Law le pone menos ganas y está correcto: anodino en su justa medida… como de costumbre. Jared Harris (Mad Men, Fringe) está bastante desaprovechado, porque a alguien tan acostumbrado a ser un psicópata de libro ante la cámara se le podría haber sacado más jugo. Es un Moriarty demasiado contenido (posiblemente es una contención intencionada, pero suaviza tanto el personaje en comparación el histriónico Holmes que descompensa un poco la química de la rivalidad). El resto de los secundarios - con la gloriosa excepción de Stephen Fry, que convierte en oro todo lo que toca como es habitual - son tan bidimensionales que podrían estar dibujados en papel carbón: sin historia personal ni evolución alguna. Meros medios de un guión en el que no se han drenado mucho las meninges, con supuestos giros sorprendentes que resultan demasiado previsibles y poco imaginativos, especialmente si tenemos en cuenta que Moriarty es, supuestamente, un genio del crimen. Una trama algo manida, aunque ideal para que Holmes y Watson den rienda suelta a su codependencia homoerótica a la menor oportunidad. Otro exceso. Como hembra heterosexual reconozco que mi mente enferma no tiene inconveniente alguno en dar rienda suelta a la imaginación y poner a Robert y Jude juntos en una situación comprometida. O en varias. Pero aunque resulta entretenido que se mencione de pasada esa tensión sexual que en teoría nunca existió, los dobles sentidos se hacen viejos después de los primeros veinte minutos. Y después de cuarenta minutos ya sobran. Lo hemos pillado, se frotan. Vale.
Cierto es que hay momentos bastante destacables. Mycroft Holmes en cueros dando rienda suelta a una misoginia bienintencionada… brillante. Y el enfrentamiento final Holmes/Moriarty es francamente bueno, con los guiños justos al canon para que los fans de Doyle babeen a gusto (ajedrez y cataratas Suizas…)
Se deja ver. Y si es en pantalla gorda mejor, porque tanto alboroto visual en una tele caería en saco roto.

jueves, 5 de enero de 2012

2012 DC: Cargadito de regalos

Siempre que se cambia de ciclo, especialmente en las áreas influenciadas por la cultura Judeocristiana, se nos llena a todos la boca de buenas intenciones, paz, amor, alegría, compasión, nuevos proyectos y, sobre todo, alcohol, hidratos varios y azúcares nocivos. Son los mal llamados "Propósitos de Año Nuevo". Que generalmente acaban siendo una suscripción a un gimnasio al que no vas nunca, la matrícula de una carrera que jamás terminarás o la difusa intención de dejar el tabaco, o la comida basura, o el Nolotiltm... En fin, son un triste intento de mejorarnos a nosotros mismos con el objetivo último de ser más felices… o algo. Lo cierto es que casi siempre caen en saco roto, porque los humanos con la fuerza de voluntad necesaria para llevarlos a cabo están todos congelados en carbonita esperando un mundo mejor en el que puedan hacer buen uso de sus superpoderes. True fact.

Seis días después de este despliegue etílico de iniciativa, decidimos en cambio encomendar nuestra felicidad y estabilidad emocional a un grupito multirracial de dudosa orientación sexual que, parece ser, se desplaza desde tierras lejanas de ubicación imprecisa (aunque sabemos que están al oeste… muy al oeste) con unos cuantos pajes menores de edad y algunos camellos (o dromedarios. Eso generalmente depende del Belén). Y además vienen disfrazados con unos ponchos y gorritos chulos con brilli-brilli sospechosamente parecidos a la toga papal. Son un poco como los Village People de Oriente, sólo que en trío. Y con pajes menores de edad… Por si no lo he mencionado.

Resulta que estos señores reciben peticiones del oyente por correo ordinario durante todo el año y, si has sido bueno o buena, te regalan lo que has pedido. Si estás a nivel Purgatorio te regalan lo que les da la gana. Y si has sido malo o mala te regalan carbón de azúcar para que te pongas como un zeppelín y en tres meses no te puedas ver los pies. En mi caso pasé mi infancia chupando carbón como una bestia y preguntándome qué utilidad real tiene almacenar calcetines y bufandas como si se fueran a acabar mañana (en aquel entonces no había visto El Último Hombre Vivo y La Carretera)… Porque no creo que costase TANTO traer el puto Exin Castillostm desde el Lejano Oriente… NO??? HIJOS DE…

Me estoy desviando: los más avezados nos percatamos en las primeras, o segundas, fases nuestra existencia vital de que el proceso operativo es clavado al del gordo de mierda que dice caber por las chimeneas de medio mundo y viaja disfrazado de menstruación con 12 renos menores de edad (A este parece que tampoco le cabía el Exin Castillos en el saco ese ridículo que lleva). La ausencia de Exin Castillostm en mi vida durante incontables Navidades me hizo sospechar de un pacto sibilino entre competidores. Como Cepsa y Repsol. Me imaginaba a los cuatro reunidos junto al fuego, doblando calcetines con una sonrisa cruel, el Exin Castillostm abandonado en el alfeizar de la chimenea… Qué desazón.

En fin, el motivo de esta diatriba es que yo, mismamente, tengo mis dos listas: la de "Propósitos de Año Nuevo" y la de regalos potenciales para Sus Majestades Pederastas. Que generosamente comparto con las 4 personas que leen esto en un ejercicio sin parangón de pornografía emocional. Sobre todo para dar ideas:

"Propósitos de Año Nuevo"

“Reyes Majos Letter”



jueves, 29 de diciembre de 2011

Ley, Orden y Bragas

Hace relativamente poco, entes de origen desconocido posiblemente no humano - esto es: inhumano - entraron en mi hogar por la fuerza encontrándome yo afortunadamente ausente. No sé si probaron mis gachas y se acostaron en mi cama (... Ay), pero desde luego tuvieron el detalle de redistribuir mi ropa interior, y alguna que otra prenda exterior, por MI suelo. Abrieron MIS cajones, sobaron MIS puertas... Y alegremente violaron mi intimidad, mi orgullo y mi ilusión sin miramiento alguno. Ya que pasaban por allí, de paso se llevaron varios objetos fácilmente vendibles en estas fiestas tan entrañables, entre los que por cierto y para rematar el temita se encontraba uno que ni siquiera era mío... He llegado a pensar que el objetivo inicial de la incursión pudo haber sido la sustracción de estos enseres, y no hacer un collage con mis bragas sobre el parquet picado, pero se esforzaron tanto en conseguir la armonía perfecta de colores y formas que me cuesta creerlo.

Pero bueno, al fin y al cabo estos seres inhumanos sólo estaban haciendo su trabajo: aprovecharse del esfuerzo y patrimonio ajenos y de paso tocar los cojones en el proceso. E hicieron su trabajo muy bien. Así que, a parte de agradecerles el incremento exponencial de mis niveles de alerta y agudeza auditiva en la última semana (porque ahora me trago la lengua hasta cuando tose la vecina del bajo), no tengo nada más que decirles... Sus madres estarán muy orgullosas de su eficacia, supongo.

Los que me han dejado con la mandíbula colgando en el vacío son los miembros y miembras de las Fuerzas de Seguridad del Estado Español.
Elaboro:

DIA 1, HORA 0:00- Llamo al 091 y expongo mi caso... Si, parece que alguien ha entrado en la vivienda... No, no sé si sigue dentro porque estoy mirando fijamente un boquete del tamaño de mi puño donde debería haber una cerradura, y la puerta está cerrada... Si, ahora mismo estoy sola... Si, le agradecería que pasaran unos agentes... Perdone??...  Pues si, viene alguien para acá, pero creo que se ha olvidado la katana y la recortada en casa, así que preferiría aceptar esa oferta de dos agentes. Armados, si puede ser... Perdone???... Pues he empujado un poco y no se abre, pero ahora que me ha preguntado usted si hay alguien dentro casi que me voy a bajar a la calle y ya empujamos luego más fuerte entre los tres... Si, espero... Muchas gracias señorita.

DIA 1, HORA 0:20- Llegan los agentes. Una ella y un él de gallardo aspecto. Entre los dos no sumarían ni la edad de Hilario Pino. Ella de coleta tensa y uñas francesas, fuerte de cintura pero no en exceso, smartphone rosa palo en mano, con su politono de Camela y el "Güasap" echando humo. Él de porte más bien escuálido, flequillo tenso (y hacia arriba, sobre todo hacia arriba) y patillas a ras de oreja, meneando la porra con inquietud mal disimulada a medida que pasaban los minutos y el cerrajero no aparecía. Porque claro, al paso que íbamos y con las conversaciones que estaba teniendo la Ella con su smartphone, se iban a perder lo mejor, ver cantar a las nenas el premio gordo... Y sólo porque una señora histérica y bastante malhablada era de dedo fácil y había marcado el 091... En mala hora.
Finalmente acabaron largándose unas 3 horas antes de que llegase el cerrajero, que tardó concretamente 4 horas y media de nada en aparecer, en el momento exacto en que llegó la caballería privada para aguantarme hiperventilando y soltando improperios que harían enrojecer al Sargento Hartman.
De Los Amantes de Teruel me quedo don dos perlas:
- ¿Tiene idea de quién ha podido ser?... Pues no sé, deje que consulte mi lista de contactos, sección "cacos y otras mafias".
- ¿Ha preguntado ya a sus vecinos si alguien ha oído algo?... ¡Ay va! No... Es que pensé que, como es su trabajo, igual referían hacerlo ustedes, y yo si eso hago el mío y me quedo aquí mordiéndome las uñas con cara de víctima de robo con fuerza en las cosas.

DIA 1, HORA 5:30 aprox.- Tras una espera algo tensa se produjo la apertura de puertas. Yo a esas alturas ya había calculado que mi intestino delgado mide unos 492 centímetros, porque me dolían todos y cada uno de ellos de agonía viva. Una vez oteado el panorama y derramadas las lágrimas adecuadas con la entereza y saber estar que nos caracterizan a mí y a mis mucosidades (agradecimientos desde aquí one more time a la caballería personal, porque vaya tela...), marqué de nuevo el 091. En unos 15 minutos llegaron otros dos elementos, también con aspecto prepúber y, en esta ocasión, ambos XY. Me preguntaron qué se habían llevado, el tiempo que estuve fuera, etc... Me preguntaron también si tenía idea de quién había podido ser y que si había ido preguntado de puerta en puerta si alguien había oído algo. Lo que confirmó mis sospechas: el estado está ahorrando costes a través de los cursos de formación de sus agentes.
Finalmente el más vivaz y observador me preguntó, tras darse un paseíllo ligero alrededor de mi salón, si una pequeña muesca en el interior de la ventana "ya estaba de antes"... Pues creo que sí, Colombo... Pero sabes que entraron por la puerta, ¿no?... Quiero decir... En fin... Se sobreentiende que también salieron por ahí... No sé... Es que si yo soy un malote y he entrado por la puerta no me dedicaría a ir raspando ventanas por si me pierdo... Vamos, digo yo.
Total, que estos levantan atestado, me dicen que me pase a hacer la denuncia por la comisaría, que puedo recogerlo todo y que me vaya bonito. Gurbay. Pues muy bien. A gusto os habréis quedado...

DIA 1, HORA 10:00 aprox.- Esta es corta. Paso por la comisaría… Que vengo a hacer una denuncia por robo en domicilio… ¿Utilizaron LA fuerza?... No, les dejé entrar y les dije que se llevasen lo que quisieran mientras les preparaba un cafelito… Ah, pues ahora mismo tenemos mucho lío, vuelva usted sobre la media noche… Talkin’ to me???... Bueno, o se puede quedar y esperar entre 4 y 6 horas… O sea, hasta media noche… Sip... Adiós.

DIA 2, MEDIA TARDE… O por ahí- Paso por la comisaría again. La repetición de la escena fue tan exacta que creí que era un fallo en Matrix.

DIA 5, 11:00 HORAS: ¡Hola! somos de la científica, que venimos a hacer una inspección ocular… Hombre, ¡son ustedes Grissom y Catherine! Pasen, pasen. Pero lo he recogido todo, tal y como me indicaron sus compañeros. De hecho las bragas han desaparecido, porque las intenté lavar con aguarrás y empezó a salir como un humillo y…Ah, pero, ¿nadie le dijo que veníamos y que no tenía que tocar nada?... Pues no. Pero ustedes son conscientes de que han pasado cinco días, ¿no?... Vaya por Dios. Entonces no podemos hacer nada. ¿No hay nada que hayan tocado ellos que no haya tocado usted?... Y yo que sé, no sé lo que tocaron. Yo no estaba aquí.  Pero oigan, ¿Cómo no iba a tocar nada en cinco días? ¿Querían que pasara la Navidad colgada del alféizar??... Ya, bueno, pues entonces nada. Firme aquí como que está conforme con la inspección ocular… Pero… Aquí, en la línea de puntos. No se olvide de decir en comisaría que hemos venido, ¿eh? Hale, a seguir bien… Pero…

Finalmente la denuncia fue tramitada telefónicamente, ante la imposibilidad de hacerlo online porque estos tienen la aplicación jodida, con un par. Y posteriormente ratificada el quinto día por la tarde en comisaría tras una moderada espera de hora y media. Exultante salí de allí, porque me dijeron que serían unas 3 horas.

FIN

Postdata: Me cago en el Espíritu de la Navidad y en la puta calavera de los pequeños y grandes delincuentes.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Momentos Flex y jornadas Titanlux

Hace algunos días, concretamente siete, adquirí algunos enseres, concretamente tres, vitales a día de hoy para la conservación de mis neuronas, concretamente dos (pero las he cogido cariño después de tanto tiempo a pesar de que sean pocas y cobardes). A saber: Un colchón, una cama y un cabecero.
En un improbable reducto de paz y amor sito en un polígono industrial del extrarradio encontré esta maravilla antiácaros por un precio tremendamente razonable. Me lo vendió un señor que estaba a medio camino entre Chanquete y Bilbo Bolsón. No había visto tanta amabilidad desde que mi madre me llevaba al practicante en mis años mozos, con piruleta o sin ella. La ayuda que me prestó no sólo fue tremendamente útil, sino que además me hizo sentir un poco como Ricitos de Oro en una orgía de testeo de camas. Hubo un momento en que tuve hasta miedo; porque si después de tumbarme y retozar en todas aquellas piltras hubiesen empezado a darme a probar el mismo número de gachas a diferentes temperturas, las posibilidades de implosión hubieran sido considerables.
En fin, que lo cierto es que no creo que hubiera llegado a encontrar este oasis del descanso si no fuera porque dos amigos de excelente talla moral y tenacidad envidiable me arrastraron por los pelos hasta allí a una hora intempestiva y sin contemplaciones. Porque una servidora tiene la iniciativa de una larva de Lemming. Y allí estuvieron, dándole coba a Chanquete Bolsón, probando camas una y otra vez (me pregunto si eso significa que me acosté con ellos... Mmmh), aconsejándome y desaconsejándome. Ese día me encamé de bastante buen humor. Y en un principio pensé que era por el kit dormidera. Pero me he dado cuenta de que fue porque estaban ahí, además estaban encantados de estar ahí y de alguna manera sé que siempre estarán ahí. Y eso me hace feliz y me produce momentos moñas como este en el que podría ver Tomates Verdes Fritos y sentirme identificada.
Unos días después de aquello, concretamente cuatro, comencé otro arduo proceso también dirigido a la salvaguarda de mi escasa salud mental que duraría unas cuantas horas, concretamente muchas, repartidas en varias jornadas, concretamente tres. Esta vez otro amigo me arrastró de los mismos pelos a comprar unos materiales misteriosos con nombres tan musicales y exóticos como "Aquaplast", "brocha" y "tinte". Ese tipo de materiales que inspiran respeto extremo y algo de inquietud a personas que piensan que la única acepción válida de "temple" es "fortaleza enérgica y valentía serena para afrontar las dificultades y los riesgos"... Eso o afinar un instrumento.
Este ser humano elaboró una lista de los materiales misteriosos que había que comprar, fue a indagar a la tienda para que me hiciera una idea del gasto, me llevó a la tienda, supervisó la compra (o sea, yo pagué y él compró) y básicamente se pasó tres días currando como un animal mientras yo intentaba con risibles resultados hacer algo útil.
Allí estaba yo con mi brochita de mierda pensando: "¡¡Oich!! ¡¡Es la ceguera blanca!! ¡¡Como en el libro de Saramago!!... Ah, no, es que me ha caído pitura en las gafas... Oyes, cómo gotea esta porquería, no?", y él pegándole al tema como Jasón contra la Hidra de Lerna, versión nacional, tan hasta el culo de pringue que había momentos en que se mimetizaba con el entorno. Eramos un poco como Batman y Robin, si Robin fuera tuerto, tetraplégico, gilipollas o todo lo anterior. Resultado: prueba superada en tiempo record, claro. Y yo aún tengo los cojones de decir que me duele la espalda, porque yo lo valgo y tengo un cuajo sin parangón. Y he aquí de nuevo el momento moñas: ha estado ahí porque quería estar ahí, y de alguna manera sé que siempre lo estará. Y ahora podría ver Generation Kill y sentirme identificada (... Si, lo sé. Cada amistad es de diferente índole, es un hecho)
Y ese es el tema. El tema es que le estoy muy agradecida a la Santa Vaca por haber encontrado gente así (Y estos son sólo dos ejemplos) que, por algún motivo que se me escapa pero que seguramente esté relacionado con las cantidades ingentes de fama, fortuna y belleza que almaceno en mis bragas, están ahí. Es fascinante, oigan. Hace como que se difumine la podredumbre vital. Es un buen comienzo, a pesar del insomnio y demás nimiedades.

jueves, 24 de noviembre de 2011

PLANETARY. La historia secreta del siglo XX en los X primeros ciclos del siglo XXI

Recientemente, luchando contra el desasosiego y el revoltijo de sábanas que crea el insomnio crónico, me ha dado por terminar Planetary. Concretamente me faltaba por leer el nº 27, que tardó tanto en nacer que al final casi olvido su existencia. Porque lo de esta serie ha sido como el parto de la burra...
En 1999 Warren Ellis y John Cassaday publicaron el primer número de Planetary. Una servidora empezó a consumir el producto 2001, y lo que se había publicado hasta la fecha lo engulló en tiempo record, que es lo que le suele pasar a la gente que tiene demasiado tiempo libre: los elementos de ocio no duran lo suficiente. Ese año, repentinamente - o sea, by surprise - se suspendió el invento hasta nuevo aviso y nos dejaron a todos con los huevos azules. Metafóricamente.
Pasaron un, dos, tres, cuatro, cinco y seis semanas (Y meses... Y años), y en 2004 parece que se retomó el tema. Pero vamos, a ritmo de Warren, que suele ser cuando a él le viene en gana (Hay quienes echan la culpa de las publicaciones irregulares y demás zarandajas a la lentitud de John Cassaday con la tinta, pero vamos, lo cierto es que este señor no ha dado muestra de lentitud alguna en otras series mucho más exigentes con los plazos que esta). Total, que para publicar una serie de 27 números, 10 ciclos terrestres tardaron: 1999-2009. Y no se vayan todavía, entre la publicación del nº 26 y el 27 pasaron otros 3 añitos, con un par.
Dicho esto, Planetary es de lo mejorcito que ha hecho Warren Ellis en su vida (aunque el buque insignia con diferencia es Transmetropolitan). Y es que a mi esto de re-escribir la historia a base de misterios, acertijos y conspiraciones varias me encanta. Si encima añades la aparición estelar de personajes históricos aquí y allá, un multiverso molón y un protagonista inmortal, amnésico, historiador e inteligentísimo que congela cerebros (entre otras cosas), pues tienes un cocktail de oro. Los otros dos miembros del equipo de super-arqueólogos (que no superhéroes) son una señora que mete caña a niveles superlativos y Johnny Mnemnonic en versión hardcore... Un cerebro con capacidad de almacenamiento sideral, quiero decir. 
En cuanto al final, he de admitir que yo pensé que el nº 26 era el carpetazo, porque lo parece. Y el 27 de hecho es más un epílogo que otra cosa... Cierra un tema que se ha venido rumiando desde el principio (Ambrose Chase, concretamente). Es un poco como si JJ Abrahams hubiera hecho un episodio más de Perdidos explicando por qué carajo la cabañita de marras cambiaba de ubicación continuamente, por ejemplo.
Sé que Planetary no es una serie mítica (aunque tiene su buena legión de fans enloquecidos), pero toca tantos temas por los que tengo debilidad que a mí me ha parecido francamente entretenida. La recomendaría a cualquiera que tenga cierto gusto por los vericuetos históricos y los complots interdimensionales para robar reliquias (si, sé que suena extraño, pero sobre el papel resulta).

lunes, 24 de octubre de 2011

De vacas y clones

Pues resulta que hace poco pasé un fin de semana en el campo. Bueno, más bien lo pasé en El Campo. Vamos, que si definimos la horquilla universal de campechanía del campo entre "el campo" y "EL CAMPO", donde he estado es en El Campo. Porque había luz, WC y agua corriente, y se veían vehículos a motor, pero también había muchos bichos de más de dos patas, principalmente vacas (Y de dos patas, pero con alas. O con camisa de cuadros).
De entre todos los conocimientos extraordinarios que un animal como yo puede sacar de tan rurales parajes, creo que el principal fue que, cuando el cerebro transmite la orden de forma adecuada, las extremidades inferiores del cuerpo humano se mueven de forma relativamente coordinada durante un espacio de tiempo indefinido para llevarte a ningún sitio en particular. Resulta que a esto se le llama "pasear por el campo" (creo que existen niveles superiores relacionados con esta actividad en los que mueves más extremidades, o sólo las de abajo pero más deprisa, por senderos y no tan senderos de formas crueles y con temperaturas extremas - o sea, cuesta arriba y con frío. O calor... Me entra angustia sólo de pensarlo - Estas actividades tienen nombres exóticos de origen anglosajón y suelen acabar en "ing", pero superan mis capacidades de entendimiento de la naturaleza aberroncha por el momento). Dicho lo cual: he estado "paseando por el campo". Sólo un rato, claro, el resto de el tiempo he estado comiendo en exceso, bebiendo lo que no debo y vegetando como una oruga, que suele ser mi actividad urbana estándar en momentos de asueto, solo que en compañía de la Playstation, un cómic, Doctor Who o todo lo anterior en racimo en lugar de en compañía de otras orugas como ha sido el caso.
Pero hay una segunda parte. Porque de entre todos los conocimientos extraordinarios que un animal como yo puede sacar de tan rurales parajes, el más inquietante con diferencia fue el siguiente: Mickey Mouse tiene un clon Marciano... Si, amigos, true fact (Hubo un momento bastante tenso en el que pensé que Mickey tenía DOS clones Marcianos, pero fue una falsa alarma. Habíamos visto el mismo episodio dos veces y creo que me estaba saliendo un poco de materia gris por la oreja izquierda, de ahí la confusión reinante entre mis meninges). Y eso no es todo: resulta que la única diferencia entre el Mickey original y su clon es que el primero tiene... Una "super-herramienta" misteriosa.
Mickey-Mouse-Originaltm tiene una super-herramienta... Y es misteriosa. Sí, sí...
Antes de seguir con este desasosegante relato creo que debo aclarar que estos datos fehacientes sobre el Mickey-Clon no habrían anidado en mi cerebro si el miembro más joven de la partida campestre no hubiera tenido unos dos años de edad (más concretamente un año y once meses). Esto significa que el hecho de que Mr Mouse tenga un clon Marciano podría no estar directamente relacionado con el medio rural per se. Pero no es un dato del que a día de hoy tenga confirmación empírica.
En fin, ¿Por dónde íbamos? Si, la "super-herramienta" misteriosa. Mi primera reacción fue:
"Pero... ¿Cómo va a llevar una super-herramienta? Si lo único que lleva tapado es...

Por Odín, por Zeus, por la Santa vaca... que lleve la super-herramienta misteriosa escondida en los zapatos o en los guantes"
Y así sucedió que, tras pasar los diez minutos más turbadores de mi mísera existencia pensando que mi infancia iba a ser vejada por una super-herramienta misteriosa dentro de los pantalones de un dibujo animado (Porque no se trata de Anime-Hentai, personas... Se trata de Mickey. Disney. Medio siglo de asexualidad asumida por un planeta entero con una sonrisa condescendiente y la tranquilidad de que existen Minnie Mouse y la reproducción por esporas. Sería sórdido. Sería darle la vuelta a las convicciones de... Vamos, que sería... No puedo), conocí que Mickey-Mouse-Originaltm cambia de super-herramienta misteriosa todas las semanas. Y eso calmó mi agitado pecho.
Este dato podría haber sido aún más alarmante si no me hubiera enterado escasos segundos antes de que la super-herramienta de la semana era un aspirador turbo, o algo así... porque resulta que tenían que aspirar la superficie de Marte para conseguir un cofre de forma vagamente fálica que contenía perritos calientes. Que en cualquier caso el Mickey-Clon no se iba a poder comer porque llevaba escafandra. Una tragedia griega, vamos. Menos mal que al final bailaron la Mickey-Danza y eso parece que significa que todo acaba bien, porque uno de los Mickeys salía comiéndose un perrito caliente, de eso estoy segura. Pero... Así, sin escafandra ni super-herramienta... ¿Quién fue el que se comió el perrito caliente?... ¡¿EH?!... Vaya mierda de final, esta gente no sabe cerrar un hilo argumental de manera decente.
Total, que estuve "paseando por el campo", estragándome de comer y viendo a Mickey Mouse marcándose un Stargate SG-1. Aunque si yo tuviera dos años, puestos a clonar animaciones, preferiría Las Guerras Clon mil veces. Por descontado. Pero en fin...

domingo, 9 de octubre de 2011

The World's Greatest Paddle Adventure: Raqueta Prestada Edition

Pues resulta que finalmente, tras muchos avatares de distinta índole (entre ellos mi resistencia natural a mover esta triste excusa de carcasa de mediana edad medio centímetro más de lo justo para pasar el día) mi compañera y amiga BL y una servidora se decidieron a pedir prestadas sendas raquetas de pádel, coger un paquete de 3 bolas, porque no teníamos más, una muñequera de Superman tamaño XXL también prestada (por el tema de la motivación) y lanzarnos a la pista embutidas en lo que generalmente las marujas 1.0 llevan a clase de Pilates. Esto es, el chándal de oferta en el Decathlon TM y unos tenis.

Allá llegamos las dos, aguerridas, dispuestas, vibrando con la adrenalina a flor de piel y rodeadas de zagalas con faldillas del largo de mi dedo meñique y piernas que provocaban una incómoda mezcla de frustración y desorientación sexual... "¿Qué pista era, BL?" - "La nueve" - "Ah, pues esta es la seis" - "Si... La nueve estará más atrás" - "¿Detrás de la ocho?" - "Claro. Jo tía, menos mal que tienes estudios, porque a mi estar rodeada de tanta masa muscular me acongoja in extremis".

Localizada la pista en cuestión, efectivamente tras la ocho estaba la nueve, me percaté de que las pistas de pádel.... ¡Tienen dos puertas, oigan! Amazing. Qué cosas aprende una. En fin, que entramos cada una por la nuestra ante la compasiva mirada de algunos deportistas asiduos (de esos que ven a distancia que eres de las que cada vez que haces la compra en Mercadona TM tienes que hacer paradas técnicas en cada pasillo apoyada en el carrito)

Y ahí empezó la acción. Qué maestría. Qué espectáculo, Qué manera de sudar. Nunca tres pelotas de pádel visitaron tantas instalaciones deportivas en un periodo de tiempo tan limitado: el rocódromo a babor, el campo de fútbol a la diestra, el paso de acceso a vestuarios... Ese caminito solado por el que las madres paseaban confiadas a sus retoños humanos sin percatarse del peligro que corrían sus tiernas cabecitas. Sin mencionar la clara mejora de la musculatura abdominal que debe producir estar agachándose a por las graciosas bolitas verdes cada vez que se nos iba una de varas (calculo una frecuencia... aproximadamente... si: vergonzosa. Definitivamente). Eso cuando dábamos a las pelotitas en cuestión claro. Porque resulta que las raquetas de pádel son un instrumento claramente diseñado para humillar lo mires por dónde lo mires. Porque son pequeñas. Ya le vale a Nadal, con ese pedazo de matamoscas, cualquiera... Pero con esta mierda de redondelito ridículo...

At last, tras una hora blandiendo elegantemente las raquetas ridículas, de allí salimos, satisfechas por un trabajo no exactamente bien hecho pero que cumplió su función: dejarnos deshidratadas y con dolor de corvas (y en mi caso de barriga, por que yo tiré más bolas fuera).
En principio no me notaba tan mortalmente agotada como cabía esperar, lo que llenó de orgullo mi acelerado corazoncito durante unos diez segundos, concretamente hasta que miré de soslayo hacia un ventanal y pensé, "Pardiez, qué sitio más raro para colgar un extintor"... Pero no era un extintor, sino el reflejo de mi jeta sobre-arrebolada.

En cualquier caso: Volveremos. Como los Aliens.